Los domingos son mi momento de valorar la semana en mis clases de la Montessori British School: proyectos interdisciplinares de ciencias/historia, Humanidades, Historia, Geografía humana, Filosofía, Seminario Socrático y Clásicas. Y mi resumen es que el sentido de la justicia, la democracia, la libertad y el compromiso con los Derechos Humanos brillan en nuestros alumnos y es un orgullo acompañarlos.

Los proyectos interdisciplinares son la base de un aprendizaje real, en el que, consiguiendo logros académicos y curriculares, e incluso enriqueciendo el curriculum, presentas a los educandos la belleza, la complejidad, las relaciones, y las posibilidades que ofrece el aprendizaje.

En Humanidades estuvimos estudiando la sociedad del Antiguo Régimen pero fue necesario repasar los conceptos básicos de demografía y economía. Pues fuimos a ello. Y ha resultado un campo que les ha hecho sentir la Historia muy cercana y ha despertado su sentido de la justicia y su empatía por aquellos que no disfrutan de sociedades con el mismo acceso a salud y longevidad que nosotros. La protección a la infancia, los derechos humanos y la situación de las niñas y mujeres se ha convertido en algo que ya no es vago, es algo que tiene impacto en vidas reales que habrían podido ser las suyas. Y ahí todo cobra sentido.

Conocer el pasado y lo que ya sabemos los humanos nos permite que ellos se sientan capaces de avanzar y lograr afrontar los retos de su vida y aportar mejoras al mundo.

Esta semana vamos a reconocer pirámides de población y, como yo no soy la experta explicando las mates, nuestros profesores de ese departamento apoyarán ese conocimiento con sus explicaciones: matemáticas, demografía, Historia y análisis crítico de la sociedad y la política juntos.

También, en Filosofía, les esperan este mes Tales de Mileto y Pitágoras. Y no solo serán parte de aquel mundo mental de especulación sino que harán con ellos sus descubrimientos matemáticos y científicos.Mesopotamia nos espera además, pues vamos a trabajar sobre la necesidad, justicia y realidad de tener códigos legales. Y eso también les impacta y asombra. ¿Podríamos vivir sin leyes?

En el Club de Clásicas mis pequeños romanistas esta semana estaban menos satisfechos con la justicia romana. La esclavitud o el poder del pater o el acceso a las decisiones fueron temas que les hicieron pensar en su propia sociedad. La sesión de 45 minutos se tuvo que alargar dos horas porque no me dejaban terminar la clase. Niños que no quieren que la clase acabe… que quieren más y más.

Mientras, seguimos planeando como viviríamos en una base en la Antártida o en otro planeta y que haríamos cada uno para que la colonia sobreviviera y dibujando un mapa de un país imaginario con su geografía física y política desarrollada.

Mi reto es lograr que estos niños, muchos cansados del sistema que convirtió aprender es algo aburrido, descubran que el lo más interesante de la vida: pensar y estudiar y descubrir cosas sobre el mundo que nos rodea. Con nuestro equipo de docentes y sobre todo, con el entusiasmo de nuestros alumnos, un mundo más justo es posible.

Mireia Long. Directora Académica.

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